¿Quieres decir adiós a las gripes?

Hoy 2 de Febrero, día de la Candelaria, por un lado ya han pasado 40 días desde Navidad (¿te lo puedes creer 😱?), y por otro lado, nos encontramos exactamente en el punto medio entre el inicio y el final del invierno. Tradicionalmente se ha asociado a este día una especie de predictor sobre cuánto más va a alargarse el frío, en función de si llueve o no, de si hay luna llena o luna nueva, ¡hasta de si una marmota se ve su sombra o no al salir de su madriguera! Y a mí me parece que nos queda invierno y frío para 6 semanas más 😬… Así que, si no quieres coger un resfriado o una gripe en lo  que queda de invierno, te sugiero que sigas leyendo para saber qué puedes hacer para mejorar tu sistema inmunitario.

1. Come alimentos ricos en Vitamina D (la vitamina del sol)

En invierno vamos más tapados y pasamos menos horas al aire libre, por lo tanto, tomamos menos el sol, y esto afecta a los niveles de la vitamina D en tu cuerpo, que decrecen. De hecho, una deficiencia de esta vitamina se relaciona con un riesgo mayor de coger la gripe. Si no puedes tomar el sol 30’ al día, entonces incrementa el consumo de alimentos ricos en vitamina D, como por ejemplo salmón, sardinas,  arenques, caballa, huevos… (sí, ya lo sé, si eres vegan@ no te queda otra que tomar suplementos en invierno, o bien irte al Caribe 😉, ya que otras opciones como champiñones y tofu contienen vitamina D, pero en mucha menor cantidad)

2. Come alimentos ricos en Zinc 

Estudios e investigaciones han demostrado que una deficiencia de zinc provoca un aumento de la respuesta inflamatoria en las células. Así que un incremento en el consumo de alimentos ricos en zinc pueden evitarte que seas pres@ de un virus. El zinc se encuentra de forma natural en alimentos ricos en proteína como las ostras y el marisco, y también en semillas de girasol, semillas de calabaza, cacahuetes y anacardos.

3. Reduce el estrés

Y me refiero a ese estrés psicológico, que proviene de la percepción individual de la presión, y que refleja un estado negativo e indeseable de preocupación, temor, irritabilidad, tristeza, y dificultad para manejar adecuadamente las situaciones que causan frustración. Vamos, lo que conocemos popularmente como “estar estresado” y se conoce clínicamente como “estrés crónico”.

¿Y cómo el estrés crónico repercute en nuestro sistema inmunitario? Te explico rápidamente:

Existen cuatro sistemas de procesamiento de información que permanentemente interactúan en los seres humanos: La mente, el sistema nervioso, el sistema endocrino, y el sistema inmune. En condiciones normales, estos cuatro sistemas interactúan en armonía y equilibrio, fomentando una salud óptima y preparando al organismo para su constante lucha contra las diferentes enfermedades existentes. Sin embargo, este estado de estrés crónico, de vivir constantemente en el modo “fight-or-flight”, produce un impacto negativo en el sistema nervioso y un desbalance hormonal que repercute en los sistemas endocrino e inmune, observándose por ejemplo, una supresión de las defensas del sistema inmune.

¿Y qué puedes hacer para reducir el estrés y, por tanto, favorecer tu sistema inmunitario?

3.1. Practica la respiración diafragmática

La mayoría de los adultos, cuando respiran, sólo mueven la zona entre las clavículas y el pecho, realizando respiraciones cortas y superficiales. Y esto es debido a la cantidad de adrenalina generada en ese estado de estrés crónico en el que viven.

Cuando respiramos a través de nuestras fosas nasales, y permitimos a nuestro diafragma que descienda con cada inhalación, llevando el abdomen hacia fuera, y que  el diafragma vuelva a su posición inicial con cada exhalación, llevando el abdomen hacia dentro, estamos respirando diafragmáticamente, y esto transmite un mensaje a nuestro sistema nervioso de que estamos a salvo, de que puede desactivar la respuesta de “fight-or-flight” generada por el sistema nervioso simpático. Desde ese punto, se activa nuestro sistema nervioso parasimpático, el que controla tu descanso y relajación, haciendo que tu cuerpo genere calma y equilibrio interior.

3.2. Practica posturas de Yoga

Está demostrado que el deporte y la actividad física resultan beneficiosos para reducir los efectos del estrés crónico. Las endorfinas (hormonas que causan un efecto analgésico) producidas durante el ejercicio actúan como un potente antídoto contra el cortisol, también conocida como la hormona del estrés.

Pero las âsanas (posturas) de Yoga son más que simple actividad física. Practicar Yoga tiene beneficios sobre todos los sistemas del cuerpo humano, y en particular sobre los cuatro sistemas de los que hemos estado hablando: La mente, el sistema nervioso, el sistema endocrino, y el sistema inmune.

* El enfoque mental en las posturas, combinado con la respiración, entrena la mente para alcanzar la calma.

* Por otro lado, como las técnicas de Yoga se centran fundamentalmente en el trabajo de la columna vertebral, que es el eje principal de la armadura del esqueleto y todo el organismo, reducimos el riesgo de dañar los nervios del sistema nervioso central arraigados a la médula espinal porque las vértebras y los discos intervertebrales de la columna se alargan, aumentando su hidratación y deteniendo la progresiva degeneración, al mismo tiempo que las raíces nerviosas se descomprimen.

* La práctica de âsanas (posturas) actúa especialmente sobre cada una de las glándulas endocrinas, masajeando y estimulando sus tejidos. Esto favorece una descarga más equilibrada de hormonas.

* El yoga recupera la fuerza y la resistencia del organismo que se recupera así mas fácilmente de enfermedades y lesiones. Al mismo tiempo, se acumulan fuerzas para resistir futuras tensiones.

Y con una mente más enfocada y más clara, un sistema nervioso más descomprimido y funcionando más en el modo parasimpático, un sistema endocrino liberando hormonas de forma equilibrada y un organismo más fuerte y resistente, ¿no te parece que vivirás las situaciones “estresantes» de otra manera?

4. Dormir debe ser algo prioritario

Dormir adecuadamente es esencial para un salud óptima, pero a menudo es una de las primeras cosas que sacrificamos cuando estamos ocupad@s. Durante los meses de invierno, cuando estamos más expuestos a los gérmenes, conseguir un descanso adecuado puede ser una manera de favorecer tu sistema inmune, ya que durante el sueño reparador nocturno, tu sistema inmune se refuerza. De manera que los individuos que duermen poco o tienen un sueño de mala calidad, son más vulnerables ante virus y bacterias.

¿ Y tú, qué haces para mantenerte san@ y fuerte en invierno? ¡Comparte tus trucos debajo!

Mónica

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